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“Compartir agua, compartir vida” “Acción por el agua. Es ahora”

Compartir agua es compartir vida.

Porque la contracara de los más de 2000 millones de personas en el mundo sin acceso a agua limpia, son los miles de litros de agua potable que se desperdician en los países en desarrollo. Se estima que una persona necesita al menos veinte litros de agua por día. En promedio, cada europeo consume de 200 a 300 litros diarios. Pero en Estados Unidos ese número se eleva a la exorbitante cifra de casi 600 litros diarios por persona, mientras 1.100 millones solo acceden a cinco litros; y además, la mayoría de las veces, contaminada.

Acción por el agua. Es ahora.

Dadas las graves consecuencias de la falta de acceso al agua y saneamiento de millones de habitantes del planeta, Naciones Unidas lanzó el Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo Sostenible”, con el fin de acelerar la adopción de medidas que ayuden a transformar la manera en que gestionamos el agua.

Con la plena convicción de que no hay más tiempo que perder para cumplir con las metas que garanticen el acceso al agua y saneamiento como un derecho humano, desde el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social de la UBA (Cenarsecs) lanzamos esta campaña durante todo marzo de 2020 con cuatro objetivos muy claros:

  1. Concientizar sobre la actual crisis del agua en el mundo y la realidad argentina.
  2. Promover hábitos responsables respecto al agua (En cuanto a su acceso, tratamiento, uso y el consumo de productos que afectan los recursos hídricos)
  3. Difundir buenas prácticas empresariales respecto al agua.
  4. Difundir y promover el accionar de organizaciones argentinas que trabajan en esta temática.

Naciones Unidas considera que concientizar sobre estos temas y convertirlos en medidas concretas producirá resultados ventajosos para todos y conllevará una mayor sostenibilidad e integridad de los sistemas humanos y ecológicos. También plantea la utilidad de las campañas del Día Mundial del Agua, que tienen por objeto proporcionar información e inspiración para adoptar medidas sobre cuestiones de higiene y el acceso y cuidado del agua.

Por eso te invitamos a compartir esta web y viralizar los posteos en las redes sociales, que estarán acompañados de los hashtags #AccionPorElAguaEsAhora  #CompartirAguaCompartirVida y además a comentar todo lo que creas útil aportar para enriquecer esta campaña.            

Acción por el agua: Cuidados, cambios de hábitos y compromisos individual y corporativo.

Como ya se dijera anteriormente, el cuidado del agua y la satisfacción del derecho al agua y saneamiento, no son solo responsabilidad de las políticas públicas, sino que también requiere el involucramiento de múltiples actores: gobiernos, empresas, sociedad civil y ciudadanos.

En la última cumbre de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, en septiembre de 2019, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres manifestó que “el crecimiento desigual, los crecientes niveles de deuda, el incremento de la volatilidad financiera y el aumento de las tensiones en el comercio mundial están complicando la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible” y realizó un llamamiento a los gobiernos y empresas a aumentar la ambición en materia de financiamiento al desarrollo.

Por ello, en octubre pasado, se lanzó la Alianza Mundial de Inversionistas para el Desarrollo Sostenible, la primera de su tipo en Naciones Unidas, que incluye a treinta altos líderes empresariales de corporaciones con presencia en 160 países del mundo y un total de activos sumados de 16 billones de dólares. Esta alianza proporcionará un liderazgo novedoso y comprometido en la movilización de recursos del sector privado para el desarrollo sostenible.

No hay dudas de que el liderazgo empresario es imprescindible para alcanzar los ODS, en general, y también el 6 en particular. Es posible transformar la economía para que sea sostenible, si cada vez más empresas son capaces de asociar la rentabilidad económica con la generación de impactos sociales y ambientales positivos. Sólo con más empresas con esta visión de futuro, podrá construirse una economía con futuro.

Muchas empresas comprendieron que la incorporación de los ODS en la gestión debe ser una consecuencia de la sincera asunción de la responsabilidad de la compañía ante la sociedad y el planeta, y no simplemente un producto de la “moda” o una estrategia comunicacional.

Por eso, en el caso del agua y saneamiento, el desafío más importante para las corporaciones es el financiamiento efectivo de acciones incrementales en favor de algunas de las metas del ODS 6 y la medición del impacto de esos programas.

En consecuencia, uno de los objetivos de nuestra campaña es también conocer el impacto de las acciones de las empresas sobre la comunidad o ambiente, en materia de agua y saneamiento, y compartir estas buenas prácticas, difundiendo que cambios se han logrado, que estrategia decidió la empresa y como estas acciones forman parte, asimismo, de una estrategia corporativa general.

Para ello invitamos a todas las empresas o emprendimientos de nuestro país a que nos compartan sus buenas prácticas en materia de agua y saneamiento para difundirlas, promoverlas y, en consecuencia, que otras organizaciones puedan conocerlas y replicarlas en caso de ser posible.

Para enviar esta información, y cualquier otra consulta al respecto, hemos creado el siguiente mail: accionporelaguauba@gmail.com

Favor, envíennos solo información que pueda ser publicada, ya que ese es el objetivo de conocer estas buenas prácticas.

En cuanto a los aportes que podemos hacer de manera individual, como ciudadanos, en nuestros hogares, y en los lugares de trabajo, estudio o diversión donde estemos, dejamos a continuación una lista de 23 consejos que permitirán, desde nuestro pequeño cambio de hábitos cotidiano, reducir el desperdicio de agua.

En el baño:

  1. Cerrá la canilla del lavatorio mientras te enjabonás las manos, te afeitás o lavás los dientes. Una canilla abierta consume cerca de diez litros de agua por minuto.
  2. Tomá duchas de corta duración y cerrá la canilla mientras te enjabonás y mientras te lavás el pelo. Un baño de inmersión llega a consumir unos 150 litros de agua. Una ducha de quince minutos consume unos 100 litros de agua.
  3. Evitá que las canillas o el inodoro gotee cuando no los estás usando. Por una canilla goteando se pierden 46 litros de agua por día. Por un inodoro con deficiencia del flotante: 1.200 litros por día. Por un tanque de reserva con deficiencia del flotante: 2.400 litros diarios.
  4. No uses el inodoro como tacho de basura. Ahorrarás de 6 a 12 litros de agua en cada descarga.
  5. Preferí inodoros con doble descarga. Una descarga regular de inodoro consume 16 litros de agua.

En la cocina:

  1. Cuando uses aceite para cocinar, no los viertas en el desagüe, esto contamina el agua corriente. Podés usar un frasco para almacenarlo.
  2. Lavá las frutas y verduras en un recipiente y no bajo la canilla abierta. Para descongelar alimentos podés hacer lo mismo.
  3. Al lavar la vajilla cerrá la canilla mientras enjabonás y dejá correr el agua del grifo solo para enjuagar. Se recomienda enjuagar por grupos. Primero todos los vasos, por ejemplo.
  4. Para lavar tu vajilla usá detergentes y productos biodegradables. Así consumirás menos agua.
  5. Remojá las ollas y sartenes unos minutos antes de fregarlas para evitar el gasto desproporcionado de agua.
  6. Usá el lavavajillas sólo cuando esté completamente lleno y utilizando un programa economizador del agua.

En el lavadero:

  1. Para lavar tu ropa usá productos biodegradables. Así consumirás menos agua.
  2. Aprovechá el agua del lavarropas. Un lavarropas consume 100 litros por ciclo.

En el jardín:

  1. Repensá el uso del agua de riego.
  2. Utilizá el agua sobrante de las jarras de las comidas y/o de lavar las verduras para regar las plantas.
  3. Regá el césped y las plantas únicamente dos veces por semana, por la mañana o por la noche, evitando las horas de mayor evaporación del agua.
  4. Regá a mano las zonas pequeñas y con aspersores las de mayor tamaño. Programá estos últimos y usalos de manera eficiente siguiendo los consejos del fabricante.
  5. Revisá fugas en canillas, mangueras y bombas de agua. Al estar en el jardín es fácil que no nos demos cuenta si hay una avería.
  6. Usá una escoba en lugar de la manguera para limpiar exteriores y barrer hojas.

Y más:

  1. Para lavar el auto usá baldes con agua en lugar de manguera. Así podés ahorrar hasta 12 litros de agua cada minuto. En caso contrario un lavado de un auto tamaño mediano puede llegar a consumir 360 litros de agua.
  2. Si es posible, hacé uso de los sistemas de recolección de agua lluvia en las casas, las que podés usar para lavado de ropas, aseo de las viviendas e instalaciones sanitarias. 
  3. Si está comprando nuevos equipos para su hogar, trate de escoger aquellos que ahorren agua.
  4. Difundí estos consejos a los niños y enséñales, con tu ejemplo, a no desperdiciar agua. 

En este sentido, invitamos también a toda la comunidad universitaria del país (estudiantes, docentes, graduados, personal administrativo no docente) a asumir un compromiso a favor del cuidado del agua, y del logro de las metas del ODS N° 6, compartiendo estos consejos en nuestras Casas de Estudio, replicando campañas que difundan y concienticen sobre esta problemática y exigiendo la implementación inmediata de los cambios que sean necesarios en las políticas públicas, la gestión universitaria y las prácticas empresariales.

Finalmente, dejamos también el contacto de diferentes organizaciones de la sociedad civil que trabajan eficientemente en nuestro país atendiendo diferentes factores que hacen al efectivo cumplimiento del derecho al agua y saneamiento.

Te invitamos a que te contactes con ellos, y puedas también comprometerte con la “Acción por el Agua”, también por esta vía.

Proyecto Agua Segura:

Fundada en 2015, es una empresa social (Empresa B) que responde a los desafíos ambientales y sociales del agua, a través de un modelo económicamente sustentable diseñado de manera innovadora, colaborativa y comprometida, tomando la habilidad de las empresas para hacer negocios, la pasión del sector social para impulsar causas con impacto y el poder de cambio del sector público.

Su propósito es diseñar e implementar proyectos sociales y ambientales para la resolución de la crisis del agua.

Desarrolla distintas soluciones para trabajar con las comunidades, familias e instituciones donde la problemática del agua es un tema urgente.

Provee un servicio integral que une tecnología innovadora con su articulación social y ambiental en territorio.

Brinda capacitaciones y talleres rurales o urbanos, aportando herramientas para la prevención de las problemáticas relacionadas con el agua y el cuidado del ambiente.

Coordina y gestiona obras de infraestructura para mejorar acceso, calidad, distribución y almacenamiento de agua. 

Trabaja en seis países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay.

Contacto: info@aguasegura.com.ar

                 Web: www.aguasegura.com.ar

                 Redes: @AguaSeguraOK (Facebook, Instagram, Twitter)

     Teléfono: +54 (011) 4703-4352

Fundación Aguas:

Trabaja junto a comunidades de Argentina para mejorar su acceso al agua de consumo, su sanidad e higiene y el fortalecimiento del derecho humano al agua.

Desarrolla estrategias para apoyar acciones comunitarias por el agua, capacitando y generando involucramiento y participación colectiva para un cambio social.

Su visión es un país con acceso integral al agua de consumo y que respete el derecho humano al agua.

Implementa programas educativos junto a comunidades rurales para mejorar su acceso al agua.

Analiza el agua que consumen las familias rurales y da una devolución orientada a la resolución de problemáticas que mejoren su salud. Investiga nuevas tecnologías que contribuyan mejorar la calidad del agua que consumen las comunidades.

Implementa sistemas de abastecimiento de agua con fines múltiples junto a comunidades rurales. Trabaja junto a aliados técnicos locales y en contacto directo con las familias para garantizar la sustentabilidad de cada proyecto.

Apoya acciones comunitarias orientadas a garantizar el derecho humano al agua a través de acciones de concientización y organización social.

Realiza programas de educación, difusión, fomento y promoción tendientes a mejorar la salud y la nutrición de los beneficiarios; Espacios de facilitación, trabajo colaborativo, diálogo multisectorial, desarrollo de liderazgo y facilitación de redes en temas relacionados con la importancia del agua y el saneamiento.

Realiza Investigación y desarrollo de alternativas sustentables en temas de recolección de aguas de lluvias, de rocío, de cauces u otras fuentes y su mantenimiento. Estudios sobre los beneficios del agua, las buenas prácticas de su uso y el mantenimiento de las fuentes. Investigación de tecnologías sustentables que permitan recuperar bosques, ríos, humedales, lagos, lagunas, glaciares y ecosistemas.

Contacto:  info@fundacionaguas.org

                  Web: www.fundacionaguas.org

     Teléfono: +54 (011) 4393-0856

Módulo Sanitario:

Es un proyecto sin fines de lucro, de la Fundación Horizonte de Máxima, formado por jóvenes profesionales que buscan ayudar a resolver la emergencia sanitaria que sufren muchas familias en Argentina, que no tienen baño en su vivienda.

Para lograrlo, construye Módulos de baño y cocina que se anexan a las viviendas y cuentan con agua fría y caliente, desagües y electricidad. Cada familia seleccionada colabora física y económicamente en su construcción logrando así un mayor compromiso.

Complementariamente, realizan talleres de higiene para tomar conciencia de la importancia de adquirir hábitos básicos para la prevención de enfermedades. 

Su visión es un mundo donde todos tengamos las mismas posibilidades de desarrollarnos como personas. Que todos contemos con acceso a servicios básicos, entre ellos, un baño en condiciones para desarrollar la higiene personal. Tener un baño es la posibilidad de estar limpios. Esto amplía nuestras posibilidades de desarrollo: tener menos enfermedades, reducir el riesgo de mortalidad, dejar de ser excluidos en la escuela, tener mayor posibilidad de conseguir un empleo, irse a dormir limpio, mejorar la autoestima y el estado de ánimo, ampliar la calidad de vida. Queremos que el baño con agua potable y descarga cloacal sea el piso de realidad que compartimos todas las personas del mundo.

Módulo Sanitario aborda la precariedad sanitaria en Argentina y América Latina para educar en hábitos de higiene y construir los espacios necesarios para realizarlos en baños y cocinas integrados a las viviendas.

El abordaje social y constructivo lo hacen voluntarios que desarrollan sus habilidades humanas y profesionales al servicio de los más vulnerables.

Contacto: Web: www.modulosanitario.org

                 Redes: @ModuloSanitario (Facebook, Instagram, Twitter)

Asociación Civil “Hoy x Vos”:

Es una asociación civil sin fines de lucro creada en el año 2009 integrada por un grupo de voluntarios solidarios que trabaja ad honorem brindando ideas, gestión y ejecución de proyectos autosustentables en escuelas rurales muy humildes del interior de Argentina.

También acompaña a los docentes alentándolos a seguir en su importante y muchas veces silenciosa tarea para formar un futuro mejor.

​Se focaliza en las escuelas rurales por considerarlas el bien más importante de cada comunidad. Además en estos parajes tan humildes los centros educativos aportan en muchas ocasiones la única comida diaria de los niños, asistencia social, contención básica de salud y transmisión valores y cultura originaria.

​Se encuentra trabajando con tres escuelas de la provincia de Formosa, situadas en parajes cercanos al departamento oeste de Ingeniero Juárez

A estas instituciones concurren más de 350 niños desde jardín de infantes hasta la secundaria. En ellas, reciben además de su formación educativa, contención, afecto y muchas veces su única comida del día.

En estas escuelas trabajan muy fuertemente en la solución de la problemática al acceso a agua limpia y mejores condiciones de saneamiento, no solo en los establecimientos escolares, sino también para las familias de las comunidades wichi de la Provincia de Formosa. Trabajando, por ejemplo, de manera conjunta con el Proyecto Agua Segura y Módulo Sanitario.

Contacto: proyectohoyxvos@gmail.com

                 Web: www.hoyxvos.com.ar

                 Redes: @hoyxvosp (Instagram). Hoyx.vos (Facebook)

     Teléfono: +54 (011) 15- 6530-3170

Agua y desarrollo sostenible (ODS 6): Responsabilidades de la agricultura, la Industria y otras actividades económicas.

En la Declaración de los Ocho Objetivos del Milenio de Naciones Unidas (2000-2015) el acceso al agua no alcanzaba a ser un Objetivo en sí mismo, aunque sí la problemática respecto a su acceso estaba vinculada a algunos de los objetivos planteados, como el “combate al paludismo y otras enfermedades” y el de “garantizar la sostenibilidad para el medio ambiente”.

La mayor conciencia sobre las graves consecuencias para los millones de habitantes del planeta que no tienen acceso a fuentes de agua limpia y saneamiento, impulsaron a los organismos internacionales a poner este tema en el centro de la Agenda mundial y, además de declarar el acceso al agua como un derecho humano en el año 2010, incorporaron en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de la ONU, el objetivo N° 6 de “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

Esta Agenda 2030 de Objetivos para el Desarrollo Sostenible fue aprobada en 2015, con 17 nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas a cumplir hacia el 2030.

En el proceso de formulación de esta nueva Agenda, que debía continuar la experiencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), las Naciones Unidas llevaron adelante la mayor consulta ciudadana de la historia, donde se invitó a la población a opinar sobre cuáles deberían ser las nuevas metas. Participaron más de un millón de personas y los resultados fueron expuestos por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, dos años antes de la aprobación de los ODS.

La prioridad que encabezó la consulta fue “Una buena educación”, y la siguieron, en orden de menciones, “Mejor sistema de salud”, “Un gobierno honesto y responsable”, “Mejores oportunidades de trabajo”, “Acceso a agua potable y sanitarios” y “Alimentos accesibles y nutritivos”.

El logro del ODS 6 “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos y sus seis metas específicas con vistas a cumplir hacia el año 2030, es fundamental para lograr avances en los demás ODS y viceversa. Sin dudas, la gestión sostenible de los recursos hídricos y el saneamiento respalda también las iniciativas generales de poner fin a la pobreza y promover el desarrollo sostenible.

El ODS 6 ofrece la plataforma ideal para desarrollar y compartir soluciones, y acceder a ellas, con el fin de hacer frente a la pobreza y el desarrollo sostenible.

Seguramente seis años no son suficientes para dar una solución a la escasez de agua potable en el mundo. Pero la Agenda 2030 de Naciones Unidas, marcó una hoja de ruta muy clara al respecto, con metas concretas para el 2030:

6.1 De aquí a 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos.

6.2 De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

6.3 De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial.

6.4 De aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua.

6.5 De aquí a 2030, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.

6.6 De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.

6.a De aquí a 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización.

6.b Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.

En marzo de 2018 la ONU lanzó la década del agua con el objetivo de acelerar las iniciativas para hacer frente a los desafíos relativos a los recursos hídricos: es oficialmente el Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo Sostenible” (2018-2028), con el fin de acelerar la adopción de medidas que ayuden a transformar la manera en que gestionamos el agua.

Este Decenio se centra en el desarrollo sostenible y la gestión integrada de los recursos hídricos para el logro de objetivos sociales, económicos y ambientales, y en la aplicación y el fomento de programas y proyectos conexos, así como en la promoción de la cooperación y la asociación en todos niveles para ayudar a alcanzar las metas y los objetivos relacionados con el agua acordados internacionalmente, incluidos los que figuran en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Decenio comenzó el Día Mundial del Agua, el 22 de marzo de 2018, y terminará en el Día Mundial del Agua, el 22 de marzo de 2028.

Durante el Decenio, la comunidad internacional se propone:

1. Promover el desarrollo sostenible

2. Impulsar los programas y proyectos existentes

3. Incentivar acciones con el fin de cumplir la Agenda 2030

En esta dirección, los esfuerzos de treinta organismos de Naciones Unidas y organizaciones internacionales que trabajan en el ámbito del agua y el saneamiento, son coordinados por la Agencia ONU- Agua (UN Water)

Los gobiernos deben decidir sobre la manera de incorporar las metas del ODS 6 en los procesos de planificación, las políticas y las estrategias nacionales, y deben establecer sus propias metas teniendo en cuenta las circunstancias locales.

ONU- Agua plantea poner una especial atención en la administración del agua en cada parte de su ciclo: desde la extracción de agua dulce, el tratamiento previo, la distribución, el uso, la recolección y el tratamiento posterior, hasta el uso de aguas residuales tratadas y su retorno final al medio ambiente, listo para la extracción, para volver a empezar el ciclo. 

En su momento la OCDE y la OMS estimaron que, en la búsqueda de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, con sólo 10.000 millones de dólares se podría reducir a la mitad para el 2015 el déficit de agua y saneamiento. En ese entonces era menos de cinco días de gasto militar y menos de la mitad de lo que gastan anualmente los países desarrollados en agua mineral.

Asimismo, estos cálculos expresaron también que las inversiones en agua y saneamiento producen un retorno en promedio de ocho veces su inversión, por mayor productividad y reducción de costos.

Según datos del Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO, por cada dólar invertido en el mejoramiento del abastecimiento de agua e higiene se recuperan en promedio entre 4 a 12 USD, dependiendo del tipo de intervención.

Por ejemplo, el Banco Mundial estima que el PBI de la India se reduce en un 6,4% debido a las consecuencias y los costos económicos de la falta de saneamiento.

Más del 80 % de los países no dispone de financiación suficiente para cumplir las metas nacionales relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene.

Según UN Water el nivel actual de financiamiento de agua, saneamiento e higiene no es suficiente para cumplir con las metas del ODS 6 de lograr acceso universal a agua potable segura y asequible, saneamiento e higiene adecuados, y es indispensable un aumento radical en las inversiones. A medida que nos acercamos al 2030, se pone más de relieve, la urgente necesidad de nuevas fuentes de financiamiento y un mejor uso de las fuentes existentes.

Estos recursos provienen de tres fuentes principales: Impuestos de particulares y empresas; transferencias tales como ayuda en el extranjero, remesas o préstamos a tasas de interés del mercado; y tarifas pagadas por hogares, empresas y gobiernos. 

De esta manera, la provisión de buenos servicios de agua y saneamiento depende de la planificación efectiva de cómo se recaudan estos fondos, en qué proporciones y cómo se implementan.

Un estudio reciente realizado por el Grupo Banco Mundial, UNICEF y la OMS estimó que la ampliación de los servicios básicos de agua y saneamiento a las poblaciones desatendidas costaría 28.400 millones de dólares al año entre 2015 y 2030, o el 0,10% de la producción total de los 140 países incluidos en el estudio.

Naciones Unidas plantea que las organizaciones de la sociedad civil deben trabajar para exigir que los gobiernos rindan cuentas, invertir en investigación y desarrollo de los recursos hídricos y promover la inclusión de las mujeres, los jóvenes y las comunidades indígenas en la gobernanza de los recursos hídricos.

Asimismo, establece que concientizar sobre estos temas y convertirlos en medidas concretas producirá resultados ventajosos para todos y conllevará una mayor sostenibilidad e integridad de los sistemas humanos y ecológicos. También resultan útiles las campañas del Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Inodoro, que tienen por objeto proporcionar información e inspiración para adoptar medidas sobre cuestiones de higiene y el acceso y cuidado del agua.

En los ’90 en Argentina y América latina se apostó a que la forma de resolver los problemas de acceso al agua y saneamiento eran las privatizaciones. Pero la ONU ha demostrado en su informe de Desarrollo Humano dedicado al tema, como ha fracasado esta propuesta.

Los resultados fueron muy graves para la población. Hubo mala gestión, especulación, subinversión, exclusión de los más pobres. La ONU recomienda que el agua debe estar en manos de la gestión pública. Corresponde a ella asegurar un derecho tan básico. 

Las presiones sociales y ambientales en los últimos años han llevado a un creciente movimiento para que la industria reduzca sus aguas residuales y las trate antes de la descarga. Las aguas residuales ahora se consideran un recurso potencial y su uso, o el reciclaje después de un tratamiento adecuado, puede proporcionar beneficios económicos y financieros. 

Las aguas residuales se pueden utilizar dentro del propio negocio o entre varios negocios a través de la “simbiosis industrial”. 

El consumo industrial de agua es responsable del 22% del uso global del agua. En 2009 en Europa y América del Norte, el consumo de agua por industrias fue del 50% en comparación con el 4-12% en los países en desarrollo. Se espera que en los países en rápida industrialización, esta proporción podría aumentar en un factor de cinco en los próximos diez a veinte años. Por lo tanto, existe un fuerte incentivo para utilizar las aguas residuales de manera interna y local, solo por el ahorro de costos.

Las empresas pueden usar directamente algunas aguas residuales, siempre que sean adecuadas para su propósito. Por ejemplo, usar agua de proceso para enfriar o calentar, o agua de lluvia de la colección del techo o delantales de concreto para el inodoro, la irrigación o el lavado de vehículos.

Debido al crecimiento de la población, la urbanización acelerada y el desarrollo económico, la cantidad de aguas residuales generadas y su carga de contaminación global están aumentando a nivel mundial. Así la disponibilidad de suministros de agua seguros y suficientes está inevitablemente vinculada a la forma en que se gestionan las aguas residuales. Las crecientes cantidades de aguas residuales sin tratar, combinadas con el escurrimiento agrícola y la descarga industrial, han degradado la calidad del agua y los recursos hídricos contaminados en todo el mundo. 

A nivel mundial, el 80% de las aguas residuales regresa al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas, lo que contribuye a una situación en la que alrededor de 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces, lo que las pone en riesgo de contraer cólera, disentería, tifus y polio. Lejos de ser algo para descartar o ignorar, las aguas residuales desempeñarán un papel importante para satisfacer la creciente demanda de agua en las ciudades en rápida expansión, mejorar la producción de energía y el desarrollo industrial, y apoyar la agricultura sostenible.

La planificación del desarrollo debe integrar las lecciones aprendidas para producir más alimentos con menos agua a través de, por ejemplo, el riego por goteo y la agricultura de precisión, la recolección de aguas pluviales y de riego, el manejo de cuencas y la replicación de proyectos exitosos a escala de la comunidad en todo el mundo. Los planes también deben ayudar a convertir las tierras de cultivo degradadas o abandonadas en bosques o pastizales; invertir en saneamiento, reforestación, almacenamiento de agua y tratamiento de efluentes industriales con sistemas de usos múltiples y construcción ecológica de presas y acueductos para llevar el agua desde las zonas de abundancia a las de escasez. Así como se ha hecho popular el cálculo de la huella de carbono de una persona, también debería popularizarse el cálculo de su “huella hídrica”.

La agricultura es, notoriamente, el mayor consumidor de agua. La agricultura de regadío representa el 70% de las extracciones de agua, llegando incluso al 90% en algunas regiones. Aproximadamente el 20% del agua utilizada en el mundo procede de fuentes de agua subterráneas (renovables o no) y esta proporción está aumentando con rapidez, especialmente en regiones secas.

En el caso de la alimentación, según la FAO, se necesitan 15.400 litros de agua por cada kilo de carne vacuna que comemos; 8.700 litros de agua por cada kilo de cordero; 6.000 litros por un kilo de cerdo; 4.300 litros por un kilo de pollo; 1.700 kilos de agua para medio kilo de arroz; 800 litros para una taza de café y 70 litros de agua para una sola manzana.

La industria y la energía representan el 20% total de la demanda de agua. Existe actualmente una fuerte interdependencia entre energía y agua. La energía necesita agua para el funcionamiento de las usinas hidroeléctricas, para la refrigeración termoeléctrica, para la operación de las centrales eléctricas, y para la extracción, refinamiento y producción de combustible. El Banco Mundial calcula que para el año 2035 el consumo de energía aumentará en un 39% y esto redundará en una aumento del 85% en el consumo de agua de estas empresas, aumentando la presión en los recursos hídricos finitos, siendo los países en desarrollo los más vulnerables.

La industria de la moda es la segunda actividad industrial más consumidora de agua en el mundo. Se necesitan 10.000 litros de agua para producir un par de pantalones, lo que equivale a la cantidad de agua que una persona bebe durante diez años.

La utilización del agua para fines industriales está sólo parcialmente relacionada con el grado de industrialización de un país, como lo demuestra la gran diferencia en la productividad del agua entre dos países de altos ingresos: más de 138 U$D por metro cúbico en Dinamarca y menos de 10 U$D por metro cúbico en los Estados Unidos.

La participación de las comunidades en la adopción de decisiones aporta también muchos beneficios. Es necesario también mejorar la eficiencia de los actuales recursos financieros invertidos y movilizar otras formas innovadoras de financiación nacional e internacional.

En este punto, las tecnologías inteligentes podrían mejorar todos los aspectos de los recursos hídricos y de la gestión de los servicios agua, saneamiento e higiene.

Sin duda uno de los primeros pasos es impulsar una gestión más efectiva de los recursos hídricos disponibles y de los usos actuales y futuros del agua y una mayor información a los consumidores, a las partes interesadas y a los responsables de la toma de decisiones sobre las consecuencias de las acciones que se tomen (o no) para tratar estos problemas.

Existen varios ejemplos prácticos de soluciones alentadoras dentro del sector hídrico, que incluyen:

  • El desarrollo y fortalecimiento de habilidades y competencias institucionales y humanas para que las instituciones estén preparadas para afrontar los desafíos actuales y futuros del agua.
  • Una moderna ley del agua, que incluya regulaciones en otros sectores que influyen en la gestión de los recursos hídricos.
  • Consultas con las partes interesadas y responsabilidad en los procesos de planificación, implementación y gestión para construir una relación de confianza, ya que una gestión efectiva implica una gobernabilidad pluralista, transparencia e interacciones entre partes con diferentes intereses.
  • Uso de las opciones de financiación y los instrumentos económicos para apoyar la fiabilidad y calidad de los servicios proporcionados.
  • Innovación e investigación para desarrollar soluciones apropiadas realistas y sostenibles.
  • Creación por parte de los responsables de la toma de decisiones en el sector hídrico de un clima favorable a las inversiones.

La gestión de los recursos hídricos debe vincular el desarrollo social y económico con la protección de los ecosistemas naturales. Además, mejorar el suministro de agua y el saneamiento es fundamental para romper el círculo vicioso de la pobreza.

El costo de no afrontar seriamente esta problemática sería enorme, tanto para las personas como para la economía. Como vimos, más de dos millones de personas mueren cada año por enfermedades diarreicas en todo el mundo. La falta de higiene y el agua insalubre son responsables de casi el 90% de estas muertes, y afectan principalmente a los niños. El impacto económico de no invertir en agua y saneamiento se calcula en el 4,3% del producto bruto interno (PBI) de toda África Subsahariana. Sin mejores infraestructuras y sin una gestión más eficaz, millones de personas seguirán muriendo cada año y se seguirá perdiendo diversidad biológica y resiliencia de los ecosistemas, socavando la prosperidad y los esfuerzos realizados en pro de un futuro más sostenible.

Precisamente, se entiende que la responsabilidad en la implementación de las acciones necesarias para el cumplimiento del ODS 6, excede a las políticas públicas, y son múltiples los actores que deben involucrarse: gobiernos, empresas, sociedad civil y ciudadanos. La Agenda 2030 representa objetivos y metas a lograr de forma colectiva, con la participación de todos.

Los ODS representan, además, un importante aporte a la gestión de sustentabilidad de las compañías, ya que pueden constituirse en un marco ordenador de sus acciones, permiten dar visibilidad a la gestión sustentable de la empresa, proponen una amplia Agenda y un horizonte compartido, permiten fijar metas y medir resultados y fortalecen el relacionamiento de las empresas con sus stakeholders.

Lo fundamental es entender que la incorporación de este ODS en la gestión de las empresas no puede ser una moda pasajera más. Es necesario impulsar la noción de urgencia porque, a pesar de las buenas intenciones y los compromisos, todavía falta mucho para encaminarnos correcta y efectivamente al cumplimiento de las metas hacia el 2030. Por ello la contribución de las empresas al logro de este ODS deber ser una consecuencia de la sincera asunción de la responsabilidad ante la sociedad, y no simplemente un objetivo de la estrategia empresarial.

La recomendación está puesta, fundamentalmente, en la medición de impacto. Que cada iniciativa, acción o programa que pueda implementarse en una compañía, en el marco de este ODS, esté acompañado por un indicador que permita medir su impacto y sus mejoras, a medida que avance su implementación.

Por eso lo realmente importante es conocer y medir el impacto de las acciones de la empresa sobre su comunidad o ambiente, informar que cambios se han logrado, que estrategia de sostenibilidad decidió la empresa de aquí en adelante, y como todo ello forma parte de la estrategia corporativa.

Agua y salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado en varias ocasiones que el 85% de las causas de enfermedades y de muertes en el mundo, se asocian con el agua contaminada y la carencia del líquido. Anualmente, la disentería, la diarrea y otras enfermedades hídricas cobran las vidas de 3 millones de personas.

Al menos 892 millones de personas continúan con la práctica insalubre de la defecación al aire libre y se calcula que, en total, el 17% de la población mundial no tiene inodoros ni letrinas.

Más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, lo que provoca su contaminación. Y las aguas contaminadas y la falta de saneamiento básico obstaculizan la reducción de la pobreza extrema y la erradicación de enfermedades en los países más pobres del mundo.

Según el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, al menos 1800 millones de personas en todo el mundo beben agua que no está protegida contra la contaminación de las heces. Un número aún mayor bebe agua que se distribuye a través de sistemas vulnerables a la contaminación.

En el entorno inmediato, la materia fecal expuesta se transfiere nuevamente a los recursos hídricos y alimentarios de las personas, lo que contribuye a diseminar enfermedades graves como el cólera. Más allá de la comunidad, la falta de sistemas eficaces de eliminación de residuos o alcantarillado puede contaminar los ecosistemas y contribuir a las pandemias de enfermedades.

Asimismo, las prácticas de higiene inseguras están muy extendidas, cuestión que agrava los efectos sobre la salud de las personas de los datos antes mencionados.

Solo el 27 % de la población de los países menos adelantados tiene acceso a jabón y agua para lavarse las manos in situ.

Las personas que no cuentan con acceso a agua potable mejorada, se ven obligadas a depender de fuentes de dudosa higiene, tales como agua de superficie, pozos sin protección y posiblemente contaminados, o vendedores que venden agua de procedencia y calidad no verificables.

En muchos poblados, las fuentes de agua suelen estar alejadas de los hogares, y, como dijimos, son las mujeres y las niñas quienes dedican gran parte de su tiempo y energía a buscar agua, una tarea que, a menudo, las expone a ataques de hombres e incluso a animales salvajes.

Sin un saneamiento mejorado, es decir una instalación que separe de manera segura los desechos humanos del contacto humano, las personas no tienen más remedio que usar letrinas comunitarias inadecuadas o practicar la defecación al aire libre. Para las mujeres y las niñas, esto conlleva una complicación extra, ya que encontrar un lugar para ir al baño afuera, a menudo puede dejarlas vulnerables al abuso y la agresión sexual.

Con respecto a las enfermedades relacionadas con el agua, las más frecuentes en la Argentina son las gastrointestinales agudas, la paratifoidea, la fiebre tifoidea y las parasitosis intestinales. La diarrea es uno de los problemas de salud más acuciante. La incidencia media anual en niños menores de cinco años es de 3,5 episodios cada mil. La Hepatitis (“A” y las sin especificar) presenta una fuerte incidencia, evidenciando una correlación directa con las áreas de bajo nivel socioeconómico.

Las veinticinco enfermedades relacionadas con el agua, según la OMS, son la anemia, la arsenicosis, la campilobacteriasis, el cólera, las toxinas cianobacterianas, el dengue, la diarrea, el ahogamiento, la fluorosis, la enfermedad del gusano de Guinea, la hepatitis, la encefalitis japonesa, la intoxicación por plomo, la leptospirosis, la malaria, la malnutrición, la metahmoglobinemia, la oncocercosis, la tiña, la escabiosis, la esquistosomiasis, la lesión de la médula espinal, el tracoma y la fiebre tifoidea.

En América Latina se reportan anualmente unas 150.000 muertes por enfermedades hídricas, 85% de las cuales, ocurren en niños menores de 5 años de edad.

En los países en desarrollo, las enfermedades del agua y la falta de instalaciones sanitarias son responsables del 80% de las enfermedades. Entre ellas inciden en la fiebre tifoidea 200.000 muertes anuales, el cólera 120.000, el rotavirus 500.000, la disentería bacilar 600.000.

Según datos del mismo organismo, la mitad de todas las camas de hospital del mundo están ocupadas por quienes sufren de enfermedades ligadas a agua contaminada. Más gente muere por ella que como resultado de todas las formas de violencia, incluida las guerras.

Por causa de la diarrea mueren al año en el mundo, 1.800.000 niños menores de cinco años. Es la segunda causa de muerte en niños menores de 5 años, con el 17% de las muertes ocurridas cada año y representa el 43% de las muertes debidas a enfermedades relacionadas con el agua.  Las causas principales son agua en mal estado, sanitarios inadecuados e higiene pobre. El 50% de la desnutrición está vinculada con diarreas repetidas o infecciones intestinales.

Por otra parte, los niños del mundo pierden anualmente 443 millones de días escolares por enfermedades vinculadas al agua o porque tienen que ir a buscar agua afuera, para sus familias.

Es de destacar que fueron precisamente el agua limpia y el saneamiento quienes impulsaron decisivamente la caída de la mortalidad en los Estados Unidos e Inglaterra durante el siglo pasado. Se estima que han sido la causa de la mitad de la reducción de la mortalidad en EE.UU. durante las tres primeras décadas del siglo XX, y que aumentaron la esperanza de vida en 15 años en Inglaterra de 1880 a 1920.

Casi un décimo de la carga global de enfermedades podría ser contenida a través del mejoramiento del abastecimiento del agua, saneamiento, higiene, y la gestión de los recursos hídricos. Tales mejoras reducirían la mortalidad infantil y mejorarían el estado nutricional y de salud de una manera sostenible.

África Subsahariana y Asia del Sur son las regiones más afectadas.

El 53% de las muertes ocurridas en niños menores de 5 años tiene a la desnutrición como causa sinérgica. La falta de acceso a una alimentación adecuada y segura, está en parte relacionada con la gestión de recursos hídricos. Dentro de esta malnutrición, el 50% está relacionada con diarreas crónicas o infecciones por nematodos intestinales que aparecen como resultado de aguas sucias, saneamiento inadecuado y mala higiene.

El número de casos de malaria que podrían prevenirse a través de una buena gestión ambiental (eliminando las aguas estancadas, modificando los contornos de las reservas de agua, introduciendo sistemas de drenaje o mejorando la gestión de la irrigación) varía dependiendo de la región, presentando una media global de 42%.

Acceso al agua: Un derecho humano.

Actualmente el 40% de la población mundial vive en regiones donde el agua escasea y el 80% de las aguas residuales vuelven a los ecosistemas sin haber sido tratadas.

De acuerdo a datos actuales del organismo de Naciones Unidas para el agua (UN Water) y el Informe de Síntesis 2018 sobre Agua y Saneamiento de Naciones Unidas (ODS 6- Agenda 2030), así como también de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO, el número de personas que no cuentan con servicios de agua básicos, alcanza a 844 millones, y son 2.100 millones quienes no disponen de agua potable gestionada de forma segura, mientras que 4.500 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados en condiciones de seguridad y 892 millones aún defecan al aire libre.

De los 844 millones de personas sin agua potable, cincuenta millones están en América Latina, a pesar de contar esta región con el 33% de las reservas de agua limpia del mundo.

Se estima que una persona necesita al menos veinte litros de agua por día. En promedio, cada europeo consume de 200 a 300 litros diarios. Pero en Estados Unidos ese número se eleva a la exorbitante cifra de casi 600 litros diarios por persona, mientras 1.100 millones solo acceden a cinco litros; y además, la mayoría de las veces, contaminada.

Naciones Unidas además, calcula que, para 2025, unos 1.800 millones de habitantes vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua.

Ya existen zonas en conflicto por el acceso al agua en el mundo, por ejemplo, en Cachemira, donde se enfrentan la India y Pakistán por obras hidráulicas que afectan a la agricultura. Sin contar la tensión y las presiones sobre el Amazonas y los acuíferos y glaciares de la Patagonia argentina.

Hay mucha agua en el mundo, pero la mayor parte de ella es salada. Menos del 3% del agua del mundo es dulce; como el 2% está atrapada en los glaciares, queda menos del 1%.

Según los datos preliminares de Naciones Unidas, para la conformación de su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y seis de cada diez carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

La organización ecologista World Wildlife Foundation (WWF), con sede en Suiza, señala que “muchos de los sistemas de agua que hacen que los ecosistemas florezcan y alimenten a una creciente población humana están bajo estrés. Ríos, lagos y acuíferos se secan o están demasiado contaminados para ser usados. Más de la mitad de los humedales del mundo han desaparecido. La agricultura consume más agua que cualquier otra causa y desperdicia mucho por ineficiencias. El cambio climático altera los patrones del clima y el agua en todo el mundo, lo que causa desabastecimiento y sequía en algunas áreas e inundaciones en otras. A las actuales tasas de consumo, la situación solo podrá empeorar. Hacia 2025, dos tercios de la población del mundo puede sufrir falta de agua. Los ecosistemas sufrirán aún más”.

La crisis del agua es una crisis mundial.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo subraya que “la crisis mundial del agua nace de la desigualdad, la pobreza y el poder, y no de la disponibilidad física”.

La falta de agua y saneamiento es una afrenta al género humano y más inadmisible aún en una América Latina con tanto potencial. Vulneran el derecho a la vida y la dignidad de millones, y es éticamente intolerable. Se impone ponerlas en el centro de la agenda colectiva y actuar.

Según datos del Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO, prácticamente dos de cada tres personas sin acceso a agua potable sobreviven con menos de 2 U$D al día y una de cada tres lo hace con menos de 1 U$D diario.

Más de 660 millones de personas sin acceso a un saneamiento adecuado viven con menos de 2 U$D al día y más de 385 millones con menos de 1 U$D diario. Estos datos ponen en evidencia las dificultades económicas para mejorar el acceso a dichos servicios a través de las inversiones de los hogares. Este hecho es de gran importancia, ya que se calcula que suelen ser los hogares, y no las agencias públicas, los que más invierten en saneamiento básico, en una proporción típica de 10 a 1.

Así, el siglo XXI continúa mostrando, a pesar de los impresionantes avances tecnológicos, niveles obscenos de desigualdad y pobreza que deben analizarse desde una mirada ética. La pobreza no es neutra. La pobreza enferma y mata.

Las enfermedades y la carga de tiempo asociadas con la falta de acceso a agua y saneamiento impiden que muchos adultos se ganen la vida o desarrollen su potencial en el ámbito profesional. El acceso del agua y saneamiento permite a los adultos, en particular a las mujeres, no solo realizar actividades más productivas, sino además crear un empleo asociado.

El Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO plantea que la población mundial está creciendo a un ritmo de 80 millones de personas al año, lo que implica una demanda de agua dulce de aproximadamente 64 mil millones de metros cúbicos anuales.

Se estima que el 90% de los 3 mil millones de personas que, se espera, se añadan a la población mundial de aquí al 2050 estará localizada en países en desarrollo, muchas de ellas en regiones donde la población actual no tiene un acceso sostenible al agua potable ni a un saneamiento adecuado.

En algunos países en vías de desarrollo el escenario se complica por el uso extendido de distribuidores de agua privados de modo informal y a pequeña escala que cobran el agua a precios de mercado. En estos casos, los hogares más pobres llegan a destinar entre el 3 y el 11% de sus ingresos en agua.

Según datos del Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO, el uso del agua varía de un país a otro. Los diez mayores consumidores de agua (en volumen) son India, China, Estados Unidos, Pakistán, Japón, Tailandia, Indonesia, Bangladesh, México y la Federación de Rusia.

Debido a la gravedad de la crisis, y a la urgente necesidad de acelerar las acciones a tomar en materia de agua y saneamiento, en julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas, determinó que el acceso al agua potable y al saneamiento son derechos humanos.

Se reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal (entre 50 y 100 litros de agua por persona y día) y que sea segura, aceptable y asequible (el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos del hogar), y accesible físicamente (la fuente debe estar a menos de 1.000 metros del hogar y su recogida no debería superar los 30 minutos).

El acceso a agua y saneamiento ayudará a impulsar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, relacionados con la pobreza, el trabajo y el crecimiento económico, sobre todo porque también ayudará a lograr la equidad de género. En el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente, son las mujeres y las niñas quienes cargan hoy en día con la responsabilidad de recolectar agua y cuidar a los familiares enfermos por la falta de agua y saneamiento, y quienes a menudo pierden la escolaridad debido a los roles domésticos que se les asignan. 

Los problemas en el acceso al agua y al saneamiento exacerban la marginación de las mujeres al encerrarlas en un ciclo de pobreza, con consecuencias más amplias para la sociedad y las economías nacionales.

Sin embargo, a pesar de este derecho existen países que penan la recolección de agua de lluvia, que se lleva adelante en algunas comunidades para paliar la falta de acceso al agua limpia.

En algunos estados de Estados Unidos, entre los que se encuentran Colorado, Utah y Washington, es ilegal recolectar agua de lluvia. Según la ley de Oregon, el agua es de propiedad pública, por lo tanto, si algún ciudadano quiere almacenarla, debe pedir autorización a los administradores del líquido vital que haya en su estado, o en caso contrario se expone a penas de prisión. 

Por otro lado, que América Latina sea el continente más rico en términos de disponibilidad de agua per cápita, no implica que no existan regiones que no padezcan de una seria escasez de agua.

Regiones de países como Perú, El Salvador y México experimentan actualmente el denominado “estrés hídrico”.

De acuerdo a cifras del Banco Mundial, las dificultades en la provisión de agua potable en Sudamérica se registran tanto en grandes ciudades, como Lima, México o San Pablo, como en zonas rurales. La cantidad de agua anual, medida en metros cúbicos por persona, es significativa en la región. Chile tiene 56.707; Brasil, por su parte, cuenta con 41.941; le sigue Uruguay, con 39.572; luego se ubica Bolivia con 35.271 y, por último, la Argentina con 23.693.

Después de Haití, los países de la región con menor acceso al agua potable son República Dominicana, Perú (86,7 %), Ecuador (86,9 %), Nicaragua (87%) y Bolivia (90%).

Por el lado de las cifras más auspiciosas, los países con mejor distribución y acceso al servicio son Uruguay (99,7%), Belice (99,5%), Argentina (99,1%), Chile (99%) y Brasil (98%). No obstante, la advertencia del Banco Mundial es que “incluso en países que muestran altos porcentajes de acceso a estos servicios, en muchos casos la población sigue experimentando serios problemas, como agua turbia, suministro intermitente o baja presión”.

Por otro lado, según un estudio presentado en la conferencia anual de la American Geophysical Union, celebrada en 2016 en San Francisco (California), la India, Argentina, Australia, California y el sur de Europa son algunas de las regiones con mayor probabilidad de riesgo hídrico hacia el 2050.

En la Argentina, según datos oficiales siete millones de personas no cuentan con servicio de agua potable, con una cobertura más baja en zonas rurales que en áreas urbanas. Además, casi veinte millones de personas no cuentan con cloacas y el 80% de los residuos cloacales van a parar, sin tratamiento previo, a ríos y arroyos.

Pero cuando de agua hablamos, no sólo es importante ampliar la accesibilidad sino también concientizar acerca del consumo responsable. Según datos proporcionados por la empresa social Agua Segura, se estima que el consumo promedio de agua en AMBA (Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires) es de los más altos de la región. El agua que se desperdicia con una canilla que gotea, que suma unos 45 litros, equivale a lo que precisan 22 personas para su ingesta diaria.

Según datos de un relevamiento realizado por la Fundación Techo en Argentina en 2016, el 95% de las familias que vive en asentamientos no tiene acceso a agua potable y el 98% no tiene acceso a cloacas.

Conforme a lo evidenciado en el Informe Nacional sobre Gestión del Agua en Argentina, elaborado por la CEPAL (2000), en la Argentina se registran grandes disparidades regionales y provinciales y entre áreas urbanas y rurales, tanto en los niveles de cobertura de agua potable como de saneamiento. Sólo el 30 % de la población rural dispone de acceso a sistemas de agua potable, el 92% de ellos con conexión domiciliaria y el 8 % restante mediante una fuente pública de agua potable cercana. El 48 % de la población rural cuenta con un adecuado servicio de saneamiento, pero sólo el 2 % tiene conexiones domiciliarias a la red de alcantarillado, mientras que el resto cuenta con servicios privados o compartidos.

La continuidad del servicio de agua potable, en las áreas urbanas es del 100 % y el promedio nacional de producción de agua por habitante servido se estima en 380 lts/hab/día. El consumo medio real sobre la base de los resultados de sistemas que operan con micromedición es del orden de los 180 lts/hab/día. Las pérdidas en las etapas de producción y distribución de agua son del orden del 40 % del total producido. En nuestro país, del volumen total de las aguas residuales colectadas por los sistemas de desagües cloacales, sólo el 10% es sometido a un tratamiento de depuración.

En Argentina cuando hablamos de falta de agua, también hablamos de pobreza. Un trabajo de la Universidad Católica Argentina (UCA) refiere que en Santiago del Estero, por ejemplo, cuatro de cada diez hogares no tienen conexión con el agua corriente, es decir el 40% de las familias que allí viven. Además, en Formosa y Chaco, el 35% de los hogares tampoco acceden a cloacas y en diferentes zonas rurales del país los pobladores deben caminar entre 4 y 6 horas para obtener agua potable.

Como contracara, en otras zonas, el agua se derrocha: mientras el consumo promedio del país es de 180 litros de agua, en la ciudad de Buenos Aires se superan los 560 litros por habitante, mostrando una marcada brecha federal.

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